miércoles, 26 de octubre de 2011

Leyendas Cortas, La Vainilla

La Vainilla
Leyenda Mexicana

Cuentan que Xanath, hija de nobles totonacas, célebre por su belleza, vivía en un palacio cercano al centro ceremonial de Tajín, sede de su pueblo.

Cierto día en que la joven acudió a depositar una ofrenda sobre el plato colocado en el abdomen de Chac-Mool ("Mensajero Divino"), encontró casualmente a Tzarahuín (jilguero), un alegre doncel al que le agradaba silbar, y surgió entre ambos amor a primera vista.

Sin embargo, el romance mostró dificultades para prosperar, porque Tzarahuin era pobre y vivía en una choza humilde rodeada de tierra fértil en que abundaban las anonas, las piñas y las calabazas. A pesar de la diferencia de clases, los enamorados se reunían casi a diario, de manera fugaz, cuando el mancebo llevaba al mercado la cosecha de sus siembras, y en poco tiempo una sincera pasión se apoderó de sus corazones.

Una tarde en que Xanath pasó junto al templo sagrado de los nichos, la sorprendió la mirada penetrante del dios gordo, que se caracterizaba por su vientre abultado, la frente rapada y su triple penacho; y desde entonces el señor de la felicidad se dedicó a cortejarla. La doncella logró esquivarlo en un principio, mas el astuto dios encontró la forma de revelarle sus sentimientos y, al ser rechazado, su alegría habitual se tornó en cólera y amenazó a la joven con desatar la furia de Tajín, si no accedía a sus reclamos amorosos.

La advertencia hizo temblar de miedo a Xanath, pero no traicionó a Tzarahuín.

El astuto dios gordo resolvió entonces ganarse la confianza del padre de la joven para que influyera en el ánimo de Xanath. Lo invitó a su palacio, le reveló secretos divinos y cuando manifestó interés por la linda muchacha, recibió completo apoyo para casarse con ella.

Xanath hubo de soportar un mayor acoso del testarudo dios y su padre la obligó a aceptar una nueva cita, que resultaría fatal, pues luego de haber dado otra negativa al señor de la felicidad, éste, irritado, lanzó un conjuro sobre la doncella y la transformó en una planta débil de flores blancas y exquisito aroma: la vainilla.

Y si bien el dios creyó vengarse, lo cierto es que mientras de él existen sólo vagos recuerdos, en cambio, tenemos muy presente en nuestros días a la planta orquidácea cuya esencia es muy apreciada en la cocina y la pastelería de muchas partes del mundo.

Leyendas Cortas, La Leyenda del Murciélago


La Leyenda del Murciélago
(Leyenda tradicional de Oaxaca)

Cuenta la leyenda que el murciélago una vez fue el ave más bella de la Creación.

El murciélago al principio era tal y como lo conocemos hoy y se llamaba biguidibela (biguidi = mariposa y bela = carne; el nombre venía a significar algo así como mariposa desnuda).

Un día frío subió al cielo y le pidió plumas al creador, como había visto en otros animales que volaban. Pero el creador no tenía plumas, así que le recomendó bajar de nuevo a la tierra y pedir una pluma a cada ave. Y así lo hizo el murciélago, eso sí, recurriendo solamente a las aves con plumas más vistosas y de más colores.

Cuando acabó su recorrido, el murciélago se había hecho con un gran número de plumas que envolvían su cuerpo.

Consciente de su belleza, volaba y volaba mostrándola orgulloso a todos los pájaros, que paraban su vuelo para admirarle. Agitaba sus alas ahora emplumadas, aleteando feliz y con cierto aire de prepotencia. Una vez, como un eco de su vuelo, creó el arco iris. Era todo belleza.

Pero era tanto su orgullo que la soberbia lo transformó en un ser cada vez más ofensivo para con las aves.

Con su continuo pavoneo, hacía sentirse chiquitos a cuantos estaban a su lado, sin importar las cualidades que ellos tuvieran. Hasta al colibrí le reprochaba no llegar a ser dueño de una décima parte de su belleza.

Cuando el Creador vio que el murciélago no se contentaba con disfrutar de sus nuevas plumas, sino que las usaba para humillar a los demás, le pidió que subiera al cielo, donde también se pavoneó y aleteó feliz. Aleteó y aleteó mientras sus plumas se desprendían una a una, descubriéndose de nuevo desnudo como al principio.

Durante todo el día llovieron plumas del cielo, y desde entonces nuestro murciélago ha permanecido desnudo, retirándose a vivir en cuevas y olvidando su sentido de la vista para no tener que recordar todos los colores que una vez tuvo y perdió.

Leyendas Cortas, La Leyenda del Maíz

Leyendas Cortas

La leyenda del maíz
Cuentan que antes de la llegada de Quetzalcóatl, los aztecas sólo comían raíces y animales que cazaban.

No tenían maíz, pues este cereal tan alimenticio para ellos, estaba escondido detrás de las montañas.

Los antiguos dioses intentaron separar las montañas con su colosal fuerza pero no lo lograron.

Los aztecas fueron a plantearle este problema a Quetzalcóatl.

-Yo se los traeré- les respondió el dios.

Quetzalcóatl, el poderoso dios, no se esforzó en vano en separar las montañas con su fuerza, sino que empleó su astucia.

Se transformó en una hormiga negra y acompañado de una hormiga roja, marchó a las montañas.

El camino estuvo lleno de dificultades, pero Quetzalcóatl las superó, pensando solamente en su pueblo y sus necesidades de alimentación. Hizo grandes esfuerzos y no se dio por vencido ante el cansancio y las dificultades.

Quetzalcóatl llegó hasta donde estaba el maíz, y como estaba trasformado en hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y emprendió el regreso. Al llegar entregó el prometido grano de maíz a los hambrientos indígenas.

Los aztecas plantaron la semilla. Obtuvieron así el maíz que desde entonces sembraron y cosecharon.

El preciado grano, aumentó sus riquezas, y se volvieron más fuertes, construyeron ciudades, palacios, templos...Y desde entonces vivieron felices.

Y a partir de ese momento, los aztecas veneraron al generoso Quetzalcóatl, el dios amigo de los hombres, el dios que les trajo el maíz.

Nota: El significado del nombre Quetzalcóatl es Serpiente Emplumada.

Leyendas Cortas, La Fuente del Sacrificio

Leyendas Cortas

La fuente del sacrificio

Leyendas indígenas de mi tierra ¡cuánta belleza y cuánta imaginación hay en ellas ... !

Al desprenderse un terraplén de tierra, cerca del yurro cantarina, dejó al descubierto una pared casi vertical, como si ella hubiera sido hecha a propósito por la cuchilla de un aparato mecánico moderno.

Examinada por los vecinos de la ranchería cercana, encontraron que ciertas líneas transversales simulaban el cuerpo de una joven india, acostada con la cara al cielo.

Aquella buena gente de la Sabana de la Concepción, del cantón de Buenos Aires, se quedó "pasmada" de asombro, porque ese tatuaje en la pared del cerro, venía a recordar una vieja y extraña leyenda indígena, casi olvidada, del tiempo de la conquista y la pacificación.

Y diz los vecinos más ancianos, que a su vez lo escucharon de sus progenitores, que fue precisamente en ese mismo sitio, que siempre se llamó la Fuente del Sacrificio, donde un padre indígena sorprendió a su hija con un soldado español de los que acompañaron en su gira, por aquellos lados, a Vázquez de Coronado. Y continúa la leyenda diciendo que aquel padre, enardecido por la ira, de un flechazo mató al arcabucero, al verlo entretenido deleitándose en acariciar los senos de la india, y que, a continuación, para limpiar la impureza, procedió a rebanar a aquellas partes de la belleza aborigen.

Pero la leyenda no concluye ahí, porque notada la ausencia del deseatriado soldado aventurero en la expedición, Vázquez de Coronado ordenó la búsqueda encontrándoselo muerto con una flecha en la espalda.

Hechas las averiguaciones, y convicto de asesinato el indio, que no negó los cargos, fue condenado a morir a garrote "para escarnio de uno y otro".

La joven india, arrepentida y mordida por la pena de sentirse causante de tan gran tragedia, después de esconderse varios días, retornó al sitio y se dejó morir.

Por algunas lunas y muchos soles aquellos graves sucesos fueron el plato de conversación de la indiada, pero los años fueron pasando poniendo su polvito de olvido en la mente de todos y nadie volvió a recordarlos. Es decir, sí se recordaban; allá de cuando en cuando, un abuelito en la tertulia familiar hacía triste reminiscencia de esa historia.

Fuente: Rodríguez G., Rafael. "La fuente del sacrificio". Costa Rica de Ayer y Hoy, Año 8, enero-febrero, 1957, N° 4, p. 4.

Leyendas Cortas, La Ermita

Leyendas Cortas
La Ermita
Leyenda Noruega

El viejo Haakon cuidaba cierta Ermita.
En ella se veneraba un crucifijo de mucha devoción. Este crucifijo recibía  el nombre, bien significativo de "Cristo de los Favores". Todos acudían allí para
pedirle al Santo Cristo. Un  día el ermitaño Haakon quiso pedirle  un favor.  Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló  ante  la  imagen y le dijo, "Señor, quiero padecer  por  ti. Dejame ocupar tu puesto.
Quiero reemplazarte en La Cruz."  Y se quedó fijo con  la  mirada  puesta en  la  Sagrada Efigie, como esperando la respuesta.  El Crucificado abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes   y amonestadoras:  "Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición." Cuál, Señor??, - preguntó  con  acento suplicante Haakon. Es una condición difícil.

Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor, -respondió el viejo ermitaño. Escucha : suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar siempre silencio.Haakon contestó: Os, lo prometo, Señor Y  se  efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque.

Nadie reconoció al ermitaño,  colgado  de  cuatro clavos  en la Cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon.  Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada. Los devotos seguían desfilando pidiendo favores.  Pero un día, llegó un rico, después de haber orado,  dejó allí olvidada su cartera.  Haakon  lo  vió  y  calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después,  se apropió de  la  cartera  del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho  se postró  ante  él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa.  Al no hallarla, pensó que el muchacho se a había apropiado. El rico se volvió al joven y le dijo iracundo: Dame la bolsa que me has robado!.

El joven sorprendido, replicó No he robado ninguna bolsa. No mientas, devuélmela enseguida!.
Le repito que no he cogido ninguna bolsa, afirmó el muchacho. El rico arremetió, furioso contra él. Sonó entonces una voz fuerte:  "Detente! El  rico  miró hacia arriba y vió que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer  en silencio, grito, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación. Este  quedó anonadado, y salió de la Ermita.  El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje.

Cuando la Ermita quedó a solas, Cristo se dirigió a su siervo y le dijo:  Baja de la Cruz. No sirves  para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio. Señor, dijo Haakon, "Cómo iba a permitir esa injusticia?.
Se  cambiaron  los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño que quedó ante el Crucifijo. El Señor, clavado, siguió hablando. Tú no sabías que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo
bien en llevárselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal.

Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tú no sabías nada.
Yo sí sé. Por eso callo. Y la sagrada imagen del crucificado guardó silencio.

Leyendas Cortas, La Carreta sin Bueyes

Leyendas Cortas

La Carreta sin Bueyes

Vivía en un caserío del antiguo San José, pueblo de carretas, gente sencilla y creyencera; una bruja quien estaba enamorada del más gallardo de los muchachos del pueblo.

El muchacho por su gran apego a su fe cristiana no quería tener nada con ella pero la bruja valiéndose de artificios, lo logró conquistar y así vivir con él mucho tiempo, conviertiéndolo en un ser similar a ella.

Como se puede notar nadie estaba de acuerdo con esta unión, mucho menos el cura del pueblo el cual en sus prédicas denunciaba el hecho, al pasar de los años aquel muchacho, ya mayor, tuvo una enfermedad incurable y pidió a la bruja que si se moría, le dieran los santos oficios en el templo del lugar.

Al solicitarle al sacerdote la última petición de su amado la bruja recibió la negativa debido al pecado arrastrado en su vida.

La bruja dijo por las buenas o por las malas y al morir su hombre, enyugó los bueyes a la carreta y puso la caja con el cuerpo muerto, cogió su escoba, su machete y se encaminó al templo.

Los bueyes iban con gran rapidez pero al llegar a la puerta, el sacerdote les dijo "en el nombre de Dios, paren", los animales hicieron caso, mas no la bruja, la cual blasfemaba contra lo sagrado.

El sacerdote perdonó a los bueyes por haber hecho caso y la bruja, la carreta y el muerto todavía vagan por el mundo, y algunas noches se oyen las ruedas de la carreta pasando por las calles de los pueblos arrastrada por la mano peluda del mismito diablo.

domingo, 23 de octubre de 2011

sábado, 22 de octubre de 2011

Leyendas Cortas - Jurar en falso

Leyendas Cortas

Jurar en falso

Existió, cerca de Oyarzun, una ermita puesta bajo la advocación de Nuestra Señora. La imagen de la Virgen sostenía en sus manos un precioso rosario, que admiraban grandemente los muchos devotos que allí acudían.

Un buen día, apareció en las cercanías de la ermita un numeroso cortejo, acompañando a su señora, una noble y joven francesa que se dirigía a la corte española.

Al llegar a las mismas puertas de la ermita, decidieron descansar a la sombra de los árboles que allí crecían. Dieron suelta a los caballos y la joven dama, escoltada por su paje, quiso entrar a visitar la capilla.

En cuanto la francesa vio el rosario que la Virgen llevaba entre las manos, deseó tenerlo y le pidió a su compañero que se lo alcanzara. El joven se negó rotundamente, intentando hacer comprender a la dama que tal cosa sería un sacrilegio y que orfebres y joyeros conocía que le pudieran hacer mejores y más ricos rosarios, si tanto anhelaba tener uno.

Pero nada convenció a la dama, que sin más palabras, subió las gradas del altar y cogió lo que tanto deseaba, ocultándolo cuidadosamente entre sus ropas, mientras su acompañante quedaba aturdido por su osadía e inquieto por no haber podido evitar tan mal comportamiento.

Reanudaron el viaje y poco más de cien metros habrían cabalgado, cuando en mitad del camino apareció la alta figura de un anciano, que levantando los brazos, gritó: "¡Deteneos, caminantes y que nadie tema nada, salvo quien tenga que temer.!". Y dirigiéndose a la dama, le dijo: "A vos, os digo que me entreguéis el rosario que habéis robado en la ermita de la Virgen".

Ella palideció y negó con energía que hubiese robado nada, más el anciano insistía: "Sé que habéis sido vos. ¡Devolved lo que robasteis...!". Una y otra vez, la dama rechazaba las acusaciones por falsas, sin que el viejo dejara de insistir en que devolviera lo sustraido, hasta que de la boca de la joven salieron estas palabras: "Juro que nada he robado y si miento, que me convierta en piedra".

Y en el mismo momento de acabar de proferir tal perjurio, la dama quedó convertida en piedra.

Y dicen que aún puede verse una antigua roca , cerca de la ermita, donde está grabada la figura de una mujer a caballo.

jueves, 20 de octubre de 2011

La Llorona - Leyendas Cortas

La Llorona - Leyendas Cortas

La Llorona

La Llorona - Leyendas Cortas

La Llorona es un personaje legendario, cuya leyenda se ha difundido por varios países de Hispanoamérica. Se trata de una mujer que pierde a sus hijos y, convertida en un alma en pena, los busca en vano, turbando con su llanto a los que la oyen. Aunque hay muchas versiones de la historia, los hechos principales son siempre los mismos.

Leyendas Cortas - 10 Leyendas Cortas

Leyendas Cortas - 10 Leyendas Cortas. Leyendas cortas para niños, fabulas de Esopo

Pensando el león como capturar un toro muy corpulento, decidió utilizar la astucia. Le dijo al toro que había sacrificado un carnero y que lo invitaba a compartirlo. Su plan era atacarlo cuando se hubiera echado junto a la mesa.

LLegó al sitio el toro, pero viendo sólo grandes fuentes y asadores, y ni asomo de carnero, se largó sin decir una palabra.

Le reclamó el león que por qué se marchaba  así, pues nada le había hecho.

Sí que hay motivo - respondió el toro -, pues todos los preparativos que has hecho no son para el cuerpo de un carnero, sino para el de un toro.

Moraleja:
Observa y analiza siempre con cuidado tu alrededor, y así estarás mejor protegido de los peligros.


Leyendas cortas para niños
Esopo Fábulas. Puedes ver más fábulas en wikipedia

Leyendas Cortas - La Virgen de los Remedios

Leyendas Cortas

Nuestra Señora Virgen de los Remedios de Ocaña (Toledo)


Dice la leyenda que siglos atrás estaba un pastor con sus ovejas en el campo junto al llamado “Cerro del Rodeo”. Este conocía un pozo situado en esta zona así que decidió ir a por agua. Cual fue suya la sorpresa cuando vio que se veía una pequeña muñeca en el fondo. Consiguió sacarla para llevársela a su hija al pueblo, así que la metió en su zurrón.

Al llegar a casa vio que la muñeca no estaba en el zurrón. Al día siguiente volvió de nuevo encontró la muñeca en el pozo. Esta vez decidió guardarla en la manga de la camisa haciéndole un nudo por el agujero, pero esta vez no funcionaron los trucos del pastor. Otra vez se la encontró e hizo lo mismo que la otra vez pero esta vez hizo dos nudos uno arriba y otro abajo, pero fallo. Tres veces más ocurrió lo mismo así que decidió ir a ver al cura del pueblo. Este averiguó que debía ser obra de la Virgen y se decidió edificar una ermita en los más alto del “Cerro del Rodeo”, muy cerca del pozo.

Leyendas Cortas - Narciso

Leyendas Cortas. Narciso 


Dice esta leyenda corta: ....

En la mitología griega, Narciso era un joven conocido por su gran belleza. Las doncellas se enamoraban de Narciso a causa de su hermosura, mas él las rechazaba.
Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello ésta le había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Eco fue, por tanto, incapaz de hablarle a Narciso de su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco contenta respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder: «Ven», Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz.

Para castigar a Narciso por su honestidad, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

Nota: En su uso coloquial designa un enamoramiento de sí mismo o vanidad basado en la imagen propia o ego. La palabra procede del antiguo mito griego sobre el joven Narciso, de especial hermosura, quien se enamoró insaciablemente de su propia imagen reflejada en el agua.

Se considera que el narcisismo patológico coincide con autoestima baja o errónea


fuentes consultadas Wikipedia

Leyendas Cortas

Leyendas Cortas

10 Leyendas Cortas - 10leyendascortas.blogspot.com

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